7th Oct 2024
Había una vez un puente arcoíris en un lugar lejano. El puente era brillante y hermoso, lleno de colores. Este puente lleva a un valle mágico donde vive un gigante amistoso.
Los niños, Lucia y Tomás, estaban jugando cerca del puente. Sin darse cuenta, cruzaron el arcoíris. De repente, se encontraron en el valle, ¡y vieron al gigante!
El gigante se llamaba Gigantón, y era enorme y simpático. Tenía una gran sonrisa y ojos brillantes. Los niños se asustaron un poco, pero Gigantón les saludó con un fuerte "¡Hola!".
"No tengan miedo, soy su amigo", dijo Gigantón mientras les hacía un gesto para que se acercaran. Los niños sonrieron y poco a poco se acercaron al gigante. ¡Era tan amable!
Gigantón les mostró su hogar lleno de flores y árboles. "Aquí la naturaleza es feliz y fuerte", les dijo. "La bondad ayuda a que todo crezca y brille".
Lucia y Tomás aprendieron que las flores son amigas de los giantes. Ellas llenan el aire de un dulce aroma. A Gigantón le encantaba cuidar su jardín lleno de colores.
"Cada acto de bondad es como una semilla", explicó Gigantón. "Si plantas una, crece y se convierte en algo grande". Los niños escuchaban con atención, maravillados.
Los días pasaron y los niños regresaron al puente. Prometieron volver para aprender más. Gigantón se despidió con un abrazo enorme y cariñoso.
Al cruzar el puente, Lucia y Tomás sonrieron. Sabían que la amistad y la bondad siempre los llevarían de regreso al gigante.
Desde aquel día, el puente arcoíris se convirtió en su camino hacia un nuevo hogar, donde la naturaleza, la amistad y el amor siempre prosperan.