
28th Oct 2024
Había una ballena, hermosa y grande, nadando en el azul mar. Su nombre era Melodía. Le encantaba cantar canciones suaves y dulces. Los peces pequeños la escuchaban y se sentían felices.
Melodía nadaba con alegría, su canto llenaba el océano. Los peces de colores venían a escucharla. "¡Hola, Melodía!" decían, moviendo sus aletas. Ella sonreía y continuaba cantando.
Un día, un pez payaso se acercó. "Yo me perdí en el océano," dijo con tristeza. "¿Puedes ayudarme a volver a casa?" Melodía sonrió y dijo: "¡Sigamos mi canción!"
Melodía comenzó a cantar un nuevo verso. Su canto flotaba en el agua y guiaba al pez payaso. "Sigue la música, estarás en casa pronto," le decía con su melodía.
Mientras nadaban, se encontraron con un pez espada. "¡Hola!" dijo el pez espada. "Me he perdido también. ¿Puedo unirme a su viaje?" Melodía asintió y comenzó a cantar de nuevo.
Los distintivos sonidos de su voz llenaban el océano. Melodía ayudaba a todos los peces a encontrar su hogar. "¡Todos juntos, sigamos la canción!" animaba.
Luego, se unió un delfín. "Me encanta su canto, Melodía. ¡Déjame ayudarte!" Y empezó a saltar y bailar al ritmo de la melodía, todos sonreían.
Melodía, el pez payaso, el pez espada y el delfín nadaban juntos. Su risa y su canto llenaban el océano de alegría. Todos eran amigos ahora.
Finalmente, llegaron a un hermoso arrecife. "¡Estamos en casa!" gritó el pez payaso. Melodía sonrió feliz y cantó una hermosa canción de despedida.
La ballena nadó hacia el horizonte, con su melodiosa canción. Sabía que siempre ayudaría a sus amigos en el océano, y su corazón estaba lleno de amor.