
28th Oct 2024
Había una vez un gallo llamado Ramón. Ramón soñaba ser cantante. Todas las mañanas, cantaba con ganas. Pero un día, oyó a las aves cantar y sintió que su canto no era suficiente. Decidió unirse a un grupo de aves musicales.
Cuando Ramón llegó al lugar de ensayo, estaba muy nervioso. Se encontró con un loro colorido llamado Lalo. Lalo le sonrió y dijo: "No te preocupes. Todos empezamos con miedo. ¡Hay que intentarlo!".
Juntos, comenzaron a practicar. Ramón cantaba junto a los canarios, las palomas y los jilgueros. Cada uno tenía una voz especial. Ramón escuchó atentamente y aprendió de ellos. Comenzó a sentir más confianza en su canto.
Un día, su maestro, un búho sabio, le dio un consejo. "Canta con el corazón, Ramón. No temas lo que piensen los demás," le dijo. Ramón sonrió y sintió que podía hacerlo. Su corazón latía con emoción.
Finalmente llegó el gran día del concierto. El escenario era brillante y la multitud esperaba con ansias. Ramón miró a sus amigos, quienes le dieron un gesto de ánimo. "¡Tú puedes, Ramón!" gritaron.
Subió al escenario, su voz temblaba. Al principio, se sintió asustado, pero recordó las palabras del búho. Cerró los ojos y cantó. Su canto era dulce y fuerte, llenando el aire con música.
La multitud se quedó en silencio, luego estalló en aplausos. Ramón abrió los ojos y vio a todos sonriendo. Estaba tan feliz que olvidó su miedo. Se sintió como una estrella.
Al finalizar la canción, los aplausos se volvieron más fuertes. Lalo y los otros pájaros lo abrazaron. "¡Eres un gran cantante, Ramón!" dijeron. Su corazón latía con alegría. Había encontrado su lugar.
Desde ese día, Ramón actuó en muchos conciertos. Aprendió que ser cantante no era solo cantar bien, sino sentir la música y compartirla con los demás. Se convirtió en el gallo más feliz del mundo.
Y así, nuestro querido Ramón, el gallo soñador, nunca dejó de cantar. Ahora, cada mañana, sus notas llenan la granja y todos los animales disfrutan de su hermosa música.