
28th Oct 2024
Milo era un pequeño perrito, de orejas grandes y suaves. Él vivía en un lindo jardín lleno de flores. Siempre miraba las estrellas y soñaba con volar. "Quiero ser astronauta y ver el espacio", decía Milo. Su pelaje era marrón y esponjoso, como una nube.
Un día, Milo conoció a una ardilla llamada Chispa. Chispa era rápida y divertida, con una cola larga y peluda. "¡Hola, Milo!", dijo Chispa, saltando de una rama. Milo le contó su sueño de ir al espacio y Chispa sonrió. "¡Podemos hacerlo juntos!".
Chispa tuvo una idea brillante. "¡Haremos una nave espacial!". Juntos comenzaron a buscar cajas en el jardín. Encuentran una caja grande y varias pequeñas. "Esto funcionará", dijo Milo emocionado, moviendo su cola con fuerza.
Milo y Chispa trabajaron todo el día. Pusieron las cajas una sobre otra y las decoraron con dibujos de estrellas. Usaron cintas de colores y pegatinas brillantes. "¡Listo!", gritaron felices. La nave espacial parecía mágica.
Cuando cayó la noche, Milo se subió a la nave. "¡Estoy listo para despegar!", ladró con alegría. Chispa se sentó a su lado y dijo: "¡Contemos hasta tres!". Contaron juntos, "uno, dos, tres... ¡despegamos!".
La nave comenzó a moverse, ¡saliendo del jardín! Volaron alto, más allá de las casas y los árboles. El viento soplaba en sus caras y la luna brillaba en el cielo. Milo no podía creerlo, ¡estaba en el espacio!
Las estrellas titilaban como luces de colores. Milo miró alrededor, y su corazón latía rápido. "Mira, Chispa, ¡estamos en el espacio!". Chispa aplaudió con sus pequeñas patas. "¡Es increíble!".
En el espacio, encontraron un planeta de caramelos. Era dulce y colorido. Milo y Chispa aterrizaron y jugaron entre los árboles de regaliz. Reían y brincaban felices, disfrutando de su aventura especial.
De repente, un grupo de estrellas brillantes se acercó. "Gracias por venir a jugar", dijeron las estrellas. Milo y Chispa se sintieron felices. Nunca habían visto cosas tan hermosas.
Cuando llegó la hora de regresar, Milo y Chispa montaron en su nave. Volvieron al jardín justo cuando el sol estaba saliendo. Milo ladró emocionado: "¡Hoy fue el mejor día de mi vida!".