1st Nov 2025
Noa era una niña pequeña, con el pelo castaño claro y una coleta alegre. Un día, mirando por la ventana, suspiró y dijo: "¡Quiero jugar en el parque!". Se le ocurrió hacer un avión de papel. "Eso es", pensó, mientras doblaba el papel. En el avión escribió: "Hola, me llamo Noa, estoy atrapada en casa, no puedo salir y quiero mucho ir al parque a jugar, ¿alguien puede ayudarme?". Tiró el avión por la ventana y esperó emocionada.
Pablo, un niño algo mayor que Noa, encontró el avión de papel en el jardín. Leyó la nota y se preguntó: "¿Dónde estará Noa?". Sin pensar, comenzó a ir de puerta en puerta preguntando. En una casa no le abrió nadie, pero escuchó ruido dentro. "¡Las llaves están puestas!", pensó. Abrió la puerta y, adivinen quién estaba ahí... ¡Sí, era Noa! Se abrazaron y dijeron: "¡Gracias!". Juntos fueron al parque y se divirtieron mucho en los columpios, el tobogán y más. Cuando fue hora de volver, sus papás les esperaban con sopa y filetes rusos, ¡y de postre, yogur de limón! ¡Ñam, ñam! Y colorín colorado, esta historia ha terminado.