16th Mar 2025
Un día, el perro Copito, el gato Gato y el canario Pío decidieron ir de aventura. "¡Vamos al bosque!" dijo Copito con entusiasmo. "¡Sí!" maulló Gato. "¡Serán muchas sorpresas!" pipió Pío. Los tres amigos se pusieron su mochila y salieron felices hacia el bosque.
En el bosque, encontraron un río. "¿Cómo pasamos?" preguntó Gato. "¡Yo puedo volar!" dijo Pío. Pío voló y llevó un palo fuerte para que Copito lo usara. Luego, Copito saltó y ayudó a Gato a cruzar. Juntos, ¡pudieron! Al final del día, regresaron a casa riendo, contentos de haber sido un gran equipo.
Después de un buen descanso, los amigos decidieron explorar un poco más. "¡Mira, un árbol muy alto!" exclamó Gato con los ojos brillantes. "¡Podemos treparlo y ver todo el bosque desde arriba!" sugirió Copito. Con cuidado, comenzaron a subir, ayudándose unos a otros. Arriba, el viento suave les hacía cosquillas y las vistas eran maravillosas.
De repente, escucharon un pequeño ruido. "¿Qué es eso?" preguntó Pío, un poco asustado. "Parece que alguien necesita ayuda," respondió Copito, aguzando el oído. Siguiendo el sonido, encontraron a una ardilla atrapada entre unas ramas. Gato, con sus hábiles patas, logró liberar a la ardilla, quien les dio las gracias con una gran sonrisa.
Al caer la tarde, decidieron volver a casa. "Hoy hemos hecho nuevos amigos y aprendido a trabajar juntos", dijo Gato, contento. "Y tuvimos una gran aventura," añadió Copito, moviendo la cola. "¡Sí, y mañana podemos volver!" pipió Pío con alegría. Los tres amigos regresaron felices, sabiendo que en el bosque siempre les esperaban nuevas sorpresas.