23rd Jan 2025
En el corazón de Israel, en un pequeño pueblo llamado Belén, vivía un joven llamado David. Era el más pequeño de ocho hermanos. "¡Mira las ovejas!" decía mientras tocaba su arpa. Tenía un corazón valiente y un gran amor por la música. David cuidaba de las ovejas con cariño y alegría en su mirada.
Un día, mientras cuidaba su rebaño, un enorme león apareció. David gritó, "¡No te llevarás a mis ovejas!" Con su honda en mano, se enfrentó al león. Todos escucharon la valentía de David y su fama llegó al rey Saúl. Cuando un gigante llamado Goliat desafió al pueblo, David decidió enfrentarse a él. Con una piedra y mucha fe, ¡Venció al gigante! Se convirtió en un héroe y más tarde, rey. Aunque era poderoso, David siempre recordaba cuidar de las ovejas y ser humilde.
Los hermanos de David, que al principio no creían que su hermano pequeño pudiera lograr tanto, ahora admiraban su valentía. "Siempre supimos que había algo especial en ti, David", decían con orgullo. David simplemente sonreía y decía: "Todo es posible cuando tienes fe y cuidas de los demás con amor".
Mientras David reinaba como rey, nunca olvidó sus raíces. "El verdadero poder está en ser humilde y valiente", decía a su pueblo. A menudo regresaba a los campos de Belén, donde tocaba su arpa bajo el cielo estrellado, recordando los días en que era un simple pastor.
Y así, David enseñó a todos que no importa cuán grande sea el desafío, con amor y fe, se puede superarlo todo. Su historia de coraje y humildad se contó por generaciones, inspirando a niños y adultos a seguir su ejemplo. Y en cada rincón de Israel, se hablaba del joven pastor que se convirtió en un rey sabio y querido.