7th Nov 2023
Había una vez un dragón llamado Pedro que vivía en Arequipa. Pedro era un dragón muy especial, ya que amaba comer adobo más que cualquier otra cosa en el mundo. Cada día, Pedro volaba por todo Arequipa en busca del mejor adobo de la ciudad. Con sus grandes alas y fuego en la boca, asustaba a todos los habitantes, pero él solo quería disfrutar de su deliciosa comida favorita.
Un día, Pedro decidió que ya era hora de aventurarse fuera de Arequipa y explorar el mundo. Voló hacia diferentes países, probando adobo de distintas culturas y deleitándose con cada sabor único que encontraba. Desde México hasta Tailandia, Pedro experimentó una variedad de adobos picantes, agridulces y llenos de especias exóticas. Su paladar se volvía cada vez más exigente y su amor por el adobo crecía con cada bocado.
En uno de sus viajes, Pedro conoció a una hermosa dragona llamada Rosaura. Ella también era una amante del adobo y compartían la misma pasión por viajar y probar nuevas comidas. Se enamoraron al instante y decidieron unirse en matrimonio. Juntos, Pedro y Rosaura volaron por el mundo, disfrutando de increíbles aventuras culinarias y compartiendo su amor por el adobo con otros dragones y dragonesas.
Después de algún tiempo, Pedro y Rosaura tuvieron dragoncitos. Los pequeños dragones heredaron el amor por el adobo de sus padres y se convirtieron en expertos degustadores de esta deliciosa comida. Crecieron volando por los cielos, probando adobo de diferentes partes del mundo y compartiendo sus experiencias con otros dragones. La familia de dragones se convirtió en una leyenda en todos los rincones del planeta.
Y así, el dragón arequipeño Pedro y su amada Rosaura vivieron una vida llena de aventuras, amor y adobo. Siempre estarán en los corazones de todos aquellos que disfrutan de esta exquisita comida. Su legado continúa, mientras los dragones siguen volando por el mundo, llevando consigo el sabor único y la pasión por el adobo.