20th Jan 2025
Siempre he tenido miedo a los apagones. Una noche, cuando la luz se fue, me quedé en mi cuarto con una linterna. ‘¿Quién está ahí?’, llamé, pero solo escuché un golpe en la cocina. El ruido me puso los pelos de punta. ‘No te preocupes’, pensé, ‘Solo es mi imaginación’. Pero sentí que algo me miraba.
Cuando bajé al sótano, algo me dijo que no lo hiciera. 'Luis... baja conmigo...', susurró una voz. Una sombra apareció y no tenía ojos. Grité y corrí, cerrando la puerta a mis espaldas, con el corazón latiendo fuerte. Pero ahora, cada noche, escucho esos susurros. Y lo peor, suenan más cerca.
Esa noche, decidí contarle a mamá lo que había pasado. Ella me abrazó y me dijo que no había nada de qué preocuparse, que quizá era solo el viento o un ratón travieso. Pero yo sabía que había algo más. Mamá bajó al sótano conmigo, y encendimos la linterna juntos.
Al llegar abajo, vimos que la sombra no era más que una manta vieja colgada en una silla. Reímos al darnos cuenta, y mamá me enseñó que a veces nuestra imaginación juega malas pasadas. Luego, encontramos una caja con fotografías antiguas y me contó historias de la familia que me hicieron sentir más valiente.
Desde entonces, no he sentido miedo de bajar al sótano. Ahora, cuando el viento sopla y las luces parpadean, sé que no estoy solo. Mamá siempre estará para acompañarme, y el misterio del sótano oscuro se ha convertido en solo un recuerdo de una noche de aventuras.