25th Sep 2023
Había una vez un perrito llamado Max que se había perdido en la ciudad. Max era de color café claro y tenía unas orejas largas y peludas. Estaba asustado y no sabía cómo regresar a casa.
Max caminó por las calles, oliendo a su alrededor en busca de algo familiar. Pasó por un parque donde vio a niños jugando con una pelota. Max se acercó y comenzó a jugar con ellos, olvidando por un momento que estaba perdido.
Mientras Max jugaba, un niño llamado Carlos se acercó y notó que Max parecía perdido. Carlos se agachó y le acarició suavemente la cabeza. Max miró a Carlos con ojos tristes y Carlos supo que tenía que ayudarlo.
Carlos se llevó a Max a su casa y le dio agua y comida. Max se acurrucó en el sofá y se sintió seguro. Carlos decidió buscar al dueño de Max y publicó fotos de él en las redes sociales.
Después de unos días, una familia vio las fotos de Max y se dieron cuenta de que era su perrito perdido. Estaban muy felices de encontrar a Max y le agradecieron a Carlos por cuidarlo. Max volvió a su hogar, pero nunca olvidó la amabilidad de Carlos.