14th Jul 2023
Camila era una niña muy especial. Desde muy pequeña, soñaba con poder volar. Cada noche cerraba los ojos e imaginaba que tenía alas de mariposa y podía elevarse por el cielo. Podía sentir el viento en su rostro y la libertad en su corazón. Era un sueño que la hacía sonreír.
Un día, Camila decidió hacer realidad su sueño. Se puso su capa roja y salió al jardín. Extendió los brazos y saltó con todas sus fuerzas. Para su sorpresa, comenzó a flotar en el aire. ¡Estaba volando! Camila estaba radiante de felicidad mientras recorría el cielo, rodeada de nubes blancas y un sol brillante.
Pero volar no solo significaba estar en el cielo. Camila descubrió que podía volar más allá de las nubes, alcanzando las estrellas. En una noche despejada, se elevó hasta el infinito y se encontró rodeada de estrellas brillantes y un arcoíris resplandeciente. Era un espectáculo mágico que nunca olvidaría.
Camila también descubrió que volar no solo era para los sueños y la imaginación. Un día, vio a su abuelita con dificultades para llegar a lo alto de un armario. Sin dudarlo, Camila se puso su capa roja y voló hacia ella. Con sus alas de mariposa, pudo alcanzarlo fácilmente y ayudar a su abuelita. ¡Ella era una superhéroe voladora!
Aunque Camila disfrutaba volar en el cielo y ayudar a los demás, también encontraba la felicidad en volar en su imaginación. Sentada en su habitación con un libro en las manos, se perdía en las historias y viajaba a lugares lejanos. Cerraba los ojos y podía sentir que volaba en su mente, explorando mundos mágicos y emocionantes.
El sueño de Camila se hizo realidad. Ella era una niña que le gustaba volar y lo hacía de todas las formas posibles. Ya sea con alas de mariposa, como una superhéroe o a través de su imaginación, Camila encontraba la felicidad en el cielo y en su corazón. Y así, volando, vivió muchas aventuras que siempre recordaría con una sonrisa.