4th Dec 2024
Una noche oscura y fría, Pedro miró por la ventana y vio una figura inquietante. "¿Eres un monstruo?" preguntó con miedo. La figura, que era La Muerte, se inclinó con una rodilla en el suelo y sonrió. "No tengo miedo, pequeño, solo vengo a jugar tu juego. ¡Vamos a bailar!" dijo con una voz suave pero firme. Pedro, asustado pero curioso, decidió seguirlo.
La Muerte se levantó con gracia y mostró su sombra danzante. "Baila conmigo, y no tendrás nada que temer," dijo. Pedro comenzó a bailar, sus pasos eran ligeros como el viento. Sin embargo, La Muerte caminaba hacia él con un ritmo amenazador. "¡Cada paso es un momento de vida!" exclamó. Pedro se rió y giró, disfrutando de la danza bajo la luz de la luna.
Mientras bailaban, Pedro notó que las estrellas brillaban con más fuerza y el miedo que había sentido se desvanecía. A cada giro, La Muerte parecía menos aterradora y más como un amigo juguetón. "¿Por qué la gente teme tanto a la muerte?" preguntó Pedro curioso. "Porque no me conocen", respondió La Muerte, dando un salto ágil. "Soy parte de la vida, así como el día se convierte en noche."
Pedro siguió moviéndose, imitaba los movimientos de La Muerte con alegría. "¡Mira, puedo girar como tú!" exclamó mientras daba vueltas y vueltas. La Muerte soltó una risa suave, que sonaba como el susurro del viento entre los árboles. "Lo haces muy bien, Pedro. Recuerda siempre que la vida es un baile, y cada paso vale la pena ser disfrutado", aconsejó La Muerte, con sabiduría.
Juntos, terminaron la danza con una reverencia bajo la luna llena. Pedro sintió que había aprendido algo especial esa noche, algo que guardaría en su corazón para siempre. "Gracias por bailar conmigo", dijo Pedro, sintiéndose agradecido. "Gracias a ti, pequeño," respondió La Muerte antes de desaparecer en la oscuridad de la noche. Pedro sonrió, sabiendo que la vida y la muerte son solo dos partes de un mismo juego maravilloso.