8th Mar 2025
Había una vez, en un hermoso bosque, una escuela muy especial donde todos los animales iban a aprender. "¡Hola, leona!" gritó el conejo un día. "¡Muero por correr y saltar en el recreo!" La leona respondió: "Pero yo siempre soy la primera en todo. No puedo esperar." En la escuela vivían muchos animales: la leona, el conejo, el elefante, la tortuga, el loro y hasta el ratón, cada uno con algo único que enseñar.
Un día, el maestro búho reunió a todos y preguntó, "¿Cómo se sienten cuando no se respetan?" El conejo dijo con tristeza: - Me siento triste porque no puedo correr. La leona añadió: - Yo me siento sola porque nadie juega conmigo. Luego, el maestro les explicó: "La escuela es un lugar para respetarse. Cuando se ayudan, es más divertido." Todos decidieron ser amables. Y cuando regresaron, la escuela llenó de risas y amistad.
Al día siguiente, el elefante sugirió organizar una competencia de talentos para mostrar lo que cada uno podía hacer mejor. '¡Yo puedo hacer malabares con manzanas!' dijo el elefante con entusiasmo. La tortuga, aunque lenta, propuso: 'Yo puedo contar cuentos increíbles.' Todos se emocionaron y empezaron a planear el gran evento.
Cuando llegó el día de la competencia, el bosque se llenó de expectación. El loro, siempre tan colorido, comenzó a cantar con su voz melodiosa. El ratón, pequeño pero ágil, mostró su habilidad para construir una torre con nueces. Todos se aplaudieron unos a otros, y la leona, viendo la unión de sus amigos, comprendió que el verdadero éxito no era ser la primera, sino disfrutar juntos.
Al terminar, el maestro búho sonrió orgulloso y dijo: 'Hoy han aprendido una gran lección, queridos alumnos. La verdadera fuerza está en la amistad y el respeto mutuo.' Los animales, felices y satisfechos, prometieron seguir ayudándose siempre. Y así, la escuela de los animales se convirtió en un lugar donde la amistad era el rey de la selva.