7th Oct 2024
Una pequeña estrella brillaba en el cielo. Ella se sentía sola y quería hacer amigos. Un día, mientras jugaba, cayó del cielo al desierto. ¡Qué emoción y qué temor, estaba perdida y sin rumbo!
En la tierra, encontró a un niño llamado Sami. Sami era amable y tenía un camello llamado Juma. Cuando vio a la estrella, su corazón se llenó de amor. "¡Hola, pequeña estrella!" dijo con voz clara y dulce.
La estrella contestó, "Hola, pequeño amigo. Necesito volver al cielo. ¿Me puedes ayudar, por favor?" Sami sonrió y dijo, "Sí, juntos lo lograremos, ¡no tengas miedo!"
Sami montó a Juma y la estrella se posó en su hombro. Viajaron a través del desierto, donde la arena dorada brillaba. Encontraron un oasis con palmeras y agua fresca, así que decidieron descansar un poco.
Mientras descansaban, Sami preguntó, "¿Cuál es tu nombre, pequeña estrella?" La estrella respondió, "Me llamo Luma, y cuento historias del cielo, ¡vengo de lo alto y soy sabia!"
Sami y Juma escucharon con atención. Luma les contó sobre constelaciones y estrellas fugaces. “En la oscuridad, siempre hay luz. Debemos mirar hacia arriba, ¡la esperanza nunca se apaga!” ella dijo con alegría.
De repente, escucharon un sonido extraño. Un viento suave sopló por el desierto. Juma se asustó y Sami lo calmó diciendo, "No hay que temer, ¡sigamos nuestra aventura!"
Siguieron su camino y encontraron a un anciano sabio. Él les contó leyendas antiguas del desierto. "Las estrellas son guardianes, siempre brillan para guiar a los perdidos. Si ayudan a otros, el cielo les dará luz".
Sami decidió ayudar a Luma con fe. Juntos, ellos ascendieron la montaña más alta. Mientras subían, todos cantaron: "¡Brilla, brilla, estrella! Regresa a tu lugar, el cielo te espera. ¡Nunca te dejarás olvidar!"
Finalmente, llegaron a la cima. Luma brilló más que nunca, y con una gran luz, subió al cielo. Sami y Juma sonrieron, sabían que habían hecho un gran amigo y vivirían esta historia por siempre.