30th Dec 2024
Rous, una niña de cabello colorado y con pecas, corría feliz por el parque. "¡Louis! ¡Mira esto!" gritó mientras saltaba sobre un charco. Louis, un niño rellenito que le encanta comer dulces, respondió: "¡Espera, Rous! ¡Quiero ver!". María, una niña morena de cabellos rizados, se unió a ellos: "¡Yo también quiero saltar!". Mientras tanto, Angélica, una niña con síndrome de Down, sonreía desde su banco, lista para unirse a la diversión.
El sol brillaba en el cielo mientras jugaban juntos. Rous dijo: "Vamos a construir una gran torre con bloques de colores!". Todos asintieron con emoción. Angélica levantó su mano: "¡Yo quiero ayudar!". Juntos, los cuatro amigos empezaron a apilar los bloques con risas y alegría. Cada bloque era un color diferente, creando una torre brillante. "¡Mira lo alto que está!" exclamó Louis, con la boca llena de caramelos.
Mientras la torre crecía, un viento suave sopló y María dijo: "¡Cuidado! ¡No queremos que se caiga!". Rous, con una sonrisa traviesa, sugirió: "Podemos construir un castillo alrededor para protegerla". Angélica aplaudió contenta y comenzó a buscar más bloques para la misión. Louis, todavía con caramelos en la boca, exclamó: "¡Esta será la fortaleza más dulce de todas!".
De repente, un perro pequeño y juguetón se unió a ellos, moviendo su cola alegremente. "¡Es Max, el perro del parque!", dijo Rous con entusiasmo. Max empezó a correr alrededor de la torre, ladrando de felicidad. Angélica se rió y le lanzó una pelota, haciendo que Max corriera detrás de ella. "¡Guau! ¡Hasta el perro quiere ayudar!" exclamó María, riendo.
Finalmente, el sol comenzó a ponerse y los amigos decidieron que era hora de volver a casa. "Hoy ha sido el mejor día", dijo Rous, mirando la torre que habían construido. Angélica abrazó a cada uno de sus amigos, feliz por la aventura compartida. "Mañana podemos construir algo aún más grande", propuso Louis, saboreando el último caramelo de su bolsillo. Todos estuvieron de acuerdo, despidiéndose con la promesa de más aventuras por venir.