27th Jan 2025
Era un día brillante en el Reino Champiñón. "¡Luigi!", gritó Mario con entusiasmo. "¡El Dragón Cacato ha secuestrado a la Princesa y está causando problemas en todo el reino!" Luigi asintió con seriedad. "Debemos encontrarlo y salvarla. Hemos enfrentado desafíos antes, pero este será el más grande.".
Los dos hermanos se pusieron sus gorros rojos y verdes, listos para la aventura. Al llegar a un bosque espeso, escucharon un rugido aterrador. "¡Mira, Mario!", dijo Luigi, señalando hacia un enorme dragón con plumas de colores brillantes. "Ese debe ser el Dragón Cacato. ¡Hay que ser valientes!" Con determinación, Mario se acercó y gritó: "¡Cacato, suelta a la Princesa!" El dragón miró con curiosidad, pero no se rendiría tan fácilmente.
El Dragón Cacato lanzó un resoplido que hizo temblar las hojas de los árboles. "¡Nunca la dejaré ir!", rugió, extendiendo sus enormes alas. Mario, sin embargo, no se dejó intimidar. "¡No te tenemos miedo, Dragón Cacato!", exclamó, sacando una estrella brillante de su bolsillo. "Con esta estrella, tenemos el poder del Reino Champiñón de nuestro lado".
Luigi, viendo la oportunidad, rápidamente lanzó una cuerda mágica que habían encontrado en una cueva cercana. Con un giro ágil, logró enlazar una de las patas del dragón. "¡Buen trabajo, Luigi!", exclamó Mario mientras el dragón luchaba por soltarse. "¡Ahora es nuestro momento!". Juntos, los hermanos tiraron con todas sus fuerzas, logrando que el dragón soltara un rugido de frustración.
Finalmente, el Dragón Cacato, cansado y atado, se rindió. "Está bien, está bien", dijo con un suspiro de humo. "Dejaré ir a la Princesa y prometo no causar más problemas". Con un destello de gratitud en sus ojos, la Princesa se liberó y corrió hacia Mario y Luigi. "¡Gracias, valientes héroes!", exclamó, y los tres regresaron al castillo, donde el Reino Champiñón celebró su valentía con una gran fiesta.