24th Nov 2024
Había un joven de la ciudad que buscaba la felicidad. Un día conoció a un monje en la montaña. El monje era sabio y amable. Decidió visitarlo cada mañana para aprender sobre la vida. El monje sonreía y enseñaba con paciencia.
Un día, el joven le preguntó al monje, "¿Cómo puedo encontrar la felicidad?" El monje le respondió, "La felicidad no es algo que se encuentra, sino algo que se cultiva dentro de uno mismo." El joven pensó mucho sobre esto mientras regresaba a su casa, observando las flores y los árboles en el camino.
Al día siguiente, el joven regresó a la montaña con una pregunta diferente. "¿Por qué a veces el corazón duele cuando buscamos la felicidad?" El monje, con una sonrisa suave, le dijo, "El dolor es un maestro. Nos ayuda a crecer y a valorar la verdadera alegría cuando llega." El joven sintió que empezaba a entender.
Con el tiempo, el joven comenzó a ayudar al monje en sus tareas diarias. Juntos, cuidaban del jardín y alimentaban a los animales. El monje le enseñó que cada acción, aunque pequeña, puede traer felicidad si se hace con amor. El joven se dio cuenta de que su corazón se sentía más ligero.
Finalmente, el joven comprendió que la felicidad no era un destino, sino un camino. Lleno de gratitud, agradeció al monje por su sabiduría y prometió compartir lo que había aprendido con los demás. Así, regresó a su ciudad, con el corazón lleno de paz y el deseo de sembrar alegría en su vida diaria.