
28th Oct 2024
Higo era un pequeño monstruo con piel verde y ojos grandes. Él vivía en un bosque lleno de árboles altos y flores coloridas. Higo se sentía diferente a los demás monstruos.
Un día, Higo observó a sus amigos monstruos jugar a las escondidas. Ellos corrían y saltaban, pero Higo se quedaba un poco atrás. Se sentía triste porque no sabía cómo unirse.
Entonces, sus amigos lo invitaron a jugar con ellos. Higo, con su gran corazón, decidió intentar. Se llenó de valor y se acercó al grupo lleno de risas.
Durante el juego, Higo hizo algo muy especial. En lugar de esconderse, él se convirtió en un árbol grande, con ramas que se extendían. Sus amigos se sorprendieron y rieron felices.
Todos en el bosque se dieron cuenta de que Higo no solo era diferente, sino que era muy creativo. Su corazón grande le daba fuerza para ser original y divertido.
Desde ese día, Higo y sus amigos aprendieron a jugar juntos de maneras nuevas. El pequeño monstruo enseñó a todos que ser diferente es lo que hace a cada uno especial.
Los días pasaron, y el bosque se llenó de risas y alegría. Higo siempre encontraba formas nuevas de jugar y crear aventuras con su corazón grande.
Una tarde, mientras todos jugaban, el sol se puso y el cielo se llenó de colores. Higo miró a sus amigos y sonrió satisfecho.
Finalmente, Higo se dio cuenta de que tener un gran corazón lo hacía más fuerte. Ser diferente no era un problema, sino una maravillosa cualidad.